Mohamed Khatami acaba de ser reelegido a la presidencia de la República Islámica de Irán para un segundo mandato de cuatro años. ¿Y luego qué? ¡Habría que ser adivino para responder a esta pregunta! Sin lugar a dudas, Khatami logró imponer y preservar bien que mal, tanto en el interior como en el exterior, la imagen de modernizador que le permitió alzarse con una victoria sorprendente hace cuatro años, contra el candidato del establishment. Pero, basta con examinar su trayectoria política para que esta imagen se empañe. En efecto, mucha gente ignora que el "mulah sonriente" estuvo mezclado en los acontecimientos más sombríos de la revolución chiíta, cuando se encontraba al mando del Ministerio de Cultura y Orientación islámicas. El balance globalmente negativo de su primer mandato lleva al observador imparcial a preguntarse si Khatami cumplirá su promesa de enganchar a Irán al tren de la modernización.